Entrevistas

La comuna de Ayacucho: Una comunidad de pescadores del río Orinoco

Los pescadores explican los desafíos de construir una comuna en un país sitiado.
La comuna de Ayacucho del estado venezolano de Amazonas, una comunidad multiétnica de pescadores indígenas y criollos, encarna una forma de vida cooperativa que se origina en el río Orinoco. Frente al bloqueo estadounidense, la comuna se organiza a través de consejos comunales y comités de pesca para promover la soberanía alimentaria, romper la dependencia de los intermediarios capitalistas y fomentar la autosuficiencia.

En el estado venezolano de Amazonas, la pesca ha sido durante mucho tiempo no solo un oficio, sino toda una forma de vida basada en la colaboración, el intercambio de conocimientos y la ayuda mutua. Ahora, bajo el bloqueo de los Estados Unidos, la pesca se ha convertido en una de las fuentes alimenticias más importantes. Al mismo tiempo, la forma tradicional de trabajo cooperativo de lxs pescadorxs ha demostrado ser útil para resolver los obstáculos inducidos por el bloqueo.

El siguiente estudio analiza la comuna de Ayacucho, ubicada en la ciudad capital de Amazonas, el Puerto Ayacucho, cuyo origen radica en la pesca. La comuna de Ayacucho, por un lado, es una expresión de la impresionante sinergia entre una forma de vida cooperativa de larga data y, por el otro, es un movimiento comunal nacional dirigido al socialismo.

La comuna de Ayacucho está compuesta por pescadorxs indígenas y criollxs (no indígenas). Sus historias en esta serie de tres partes ilustran cómo lxs pescadorxs están trabajando juntxs para construir el autogobierno y romper su dependencia con el mercado capitalista, mientras que promueven la soberanía alimentaria en la región.

La comuna

Con unxs 6000 habitantes, la comuna de Ayacucho agrupa seis consejos comunales ubicados en la orilla oriental del río Orinoco.

José Flores: La comuna de Ayacucho comenzó a cooperar en torno a las comunidades de pescadores de Puerto Ayacucho en 2009 cuando Chávez comenzó a hablar de organización comunal. Como pescadorxs con una larga tradición de cooperación, el llamado del Comandante nos inspiró de inmediato.

El nombre completo de nuestra comuna es "Comuna Agroproductiva Multiétnica y Pluricultural de Ayacucho" porque no solo somos pescadorxs, sino que también somos una comunidad multiétnica que reúne a pueblos criollos [no indígenas] e indígenas que mantienen vivas sus lenguas y muchas de sus tradiciones. Las comunidades indígenas de la comuna son Huo̧ttö̧ja̧, Kurripako y Jivi.

Eric Taylhardt: La comuna es la base de la vida cotidiana aquí. Es donde abordamos problemas urgentes y nos organizamos para encontrar soluciones. Como en cualquier comuna, nuestros consejos comunales tienen varios comités, entre ellos los de educación, salud y finanzas, pero también tenemos comités de pesca. Esta es una de las virtudes de la Ley de Comunas [2010]: esta ley permite a las comunas definir sus comités según sus características particulares. Chávez fue un visionario.

Los comités de pesca de nuestros consejos comunales se interconectan con los CONPPAs (consejos de pescadorxs), de los cuales hay seis en nuestra comuna, y con el Circuito Comunal de Pesca más grande, que agrupa a cinco comunas dedicadas a la pesca en Puerto Ayacucho y sus alrededores.

El Circuito de Pesca aún está en desarrollo, pero será un cambio radical, porque nos ayudará a aumentar nuestra producción, lo que a su vez contribuirá a la seguridad alimentaria a nivel regional. En estos tiempos de bloqueo, en Amazonas, como en el resto del país, la inseguridad alimentaria sigue siendo el principal problema social.

El objetivo principal del Circuito es romper la dependencia con intermediarios capitalistas. Todos los días nos levantamos muy temprano para ir a pescar, a veces arriesgando nuestras vidas, pero son intermediarios quienes se benefician de nuestro trabajo porque tienen la infraestructura para llevar la pesca al mercado. Esto debe detenerse, y sabemos que podemos hacerlo de la mano del gobierno. ¿Cuál es la solución? Construir una instalación de almacenamiento de refrigeración comunal.

José Flores: Para nosotrxs, la pesca es algo más que un trabajo; es una forma de vida que une a la comunidad. Las familias se reúnen a diario a lo largo del río Orinoco y comparten historias mientras cuidan sus redes y botes. Es a través de estos momentos que construimos conexiones, no solo con el río que sostiene nuestras vidas, sino también entre nosotrxs. La pesca no se trata solo de proporcionar alimentos; también se trata de preservar nuestra forma de vida en el Amazonas.

Eric Taylhardt: La comuna de Ayacucho se ha convertido en un referente en Puerto Ayacucho, a tal punto de inspirar la organización comunal en otras comunidades. Cada comuna es diferente, pero todxs nosotrxs compartimos el mismo objetivo: mejorar nuestra calidad de vida. Resulta que las comunas son clave para esto.

Si bien el bloqueo económico de los Estados Unidos ha perjudicado a todxs lxs venezolanxs y algunas personas se han centrado en soluciones individuales, cada día está más claro que unirse es la única manera de que la clase trabajadora —campesinxs, pescadorxs, trabajadorxs de fábricas, etc.— viva con dignidad, en un país soberano y en paz.

José Flores: En nuestra comuna, tenemos áreas conocidas como "territorios indígenas", que son el hogar de las comunidades Huo̧ttö̧ja̧, Kurripako y Jivi. Estos territorios están profundamente ligados a nuestras raíces. En mi caso soy criollo, pero mi ascendencia es indígena.

Las comunidades indígenas viven según sus propias reglas y dependen de la pesca, la agricultura y la caza para sobrevivir, mientras que los criollos a menudo mezclan la pesca con las actividades comerciales. En nuestra comuna, muchxs indígenas también trabajan como enfermerxs, maestrxs o médicxs, y se adaptan a la vida urbana mientras preservan muchas de sus tradiciones. Cuando se trata de pescar, sus técnicas no son tan diferentes a las nuestras: usan atarrayas  (redes de lanzamiento), al igual que nosotrxs.

La Pesca a lo largo del río Orinoco

Las anécdotas contadas por lxs comunerxs ayacuchanxs tratan diversos aspectos de su oficio y de su forma de vida que está profundamente entrelazada con el río.

LAS VIDAS DE DXS PESCADORXS

Delfín Rivas: Tengo 73 años y empecé a pescar con una canalete cuando era niño.

La vida de pescador en el río Orinoco no es para lxs pusilánimes. Las corrientes son fuertes y hay que tener cuidado al momento de evitar las rocas. Perdemos personas cada año. Sin embargo, en medio de los desafíos, hay una belleza innegable. A medida que el sol se pone por la noche, el río se tiñe de rojo y los arbustos de la orilla zumban.

En nuestras largas noches de pesca, la camaradería entre nosotrxs, lxs pescadorxs, mantiene vivo el espíritu; compartimos historias, consejos y un sentido de solidaridad que solo aquellos que enfrentan los riesgos del río pueden entender. Esta no es una vida fácil, pero es una vida libre. No hay un horario que cumplir, no hay un jefe que nos vigile por encima del hombro, solo nuestrxs amigxs y la esperanza de una buena pesca.

Ayer salí de casa a las 11 de la mañana y aquí estoy, casi 24 horas después, todavía en el trabajo. Trabajo con un simple bote laminado y un pequeño motor fuera de borda de 15 caballos de fuerza que es eficiente en el consumo de combustible; es una verdadera bendición cuando el combustible es difícil de conseguir. También tengo un motor de 40 caballos de fuerza, pero ha estado fuera de servicio durante años. Encontrar las piezas para arreglar el motor ha sido difícil y el costo sigue aumentando. No soy solo yo; muchxs pescadorxs se encuentran en la misma situación, luchando con herramientas viejas y escasos recursos. Pero nos las arreglamos porque el río provee.

Maritza Payena: No hay muchas mujeres pescadoras, pero yo llevo 20 años trabajando en esto, soportando lluvia, sol y largas noches. Es una vida dura, pero también es hermosa.

La incertidumbre define nuestras vidas. El río puede ser bravo y llevarse a unx amigx un día, puede ser mezquino al día siguiente y enviarte a casa prácticamente con las manos vacías, pero también puede ser generoso y ofrecerte una buena pesca durante diez días seguidos. Los ribazones organizan nuestro año: bocachico en julio y agosto, blancopobre en febrero, palometa en septiembre y bagreen diciembre.

Aún así, ser una familia de pescadorxs no se trata solo de ir al río. Tejemos nuestras atarrayas con nylon porque comprarlas es demasiado caro y siempre las estamos remendando. Es por eso que, cuando camine por las calles de nuestro consejo comunal, verá a personas sentadas en el porche delantero hablando con familiares y amigxs mientras trabajan en sus redes.

Es un trabajo duro, pero una noche tranquila en el barco y una buena pesca hacen que todo valga la pena.

EL OFICIO

José Flores: Nuestra comuna es predominantemente una comunidad de pescadorxs, aunque muchas familias también se dedican a pequeños conucos (parcelas agrícolas de subsistencia), principalmente para autoconsumo. Aprendimos el oficio de la pesca de nuestrxs padres y abuelxs, y también aprendimos a cuidar la tierra con ellxs.

La mayoría de la pesca se realiza con atarrayas. Esta es la práctica más común porque las corrientes hacen que otros métodos sean menos prácticos.

Algunxs pescadorxs de mediana escala usan "bongos", mientras que pescadorxs más pequeños usan "curiaras". En el río Orinoco pescamos bocón, payara, bocachico, dorado y bagre.

La abundancia que proporciona el río define la vida en nuestra comunidad.

José David Rivas: Lxs pescadorxs y sus familias tejen sus atarrayas, que es el método que usamos con más frecuencia, pero también usamos "espileo", que es una línea con múltiples anzuelos lanzada al río para atrapar varios peces al mismo tiempo. También hay pesca con boyas, que se utilizan para capturar peces más grandes.

José Flores: El principal puerto de la comuna se encuentra en la zona del Consejo Comunal de Bagre, y la mayor parte del pescado capturado se lleva a desembarcar allí. Ese puerto también es un centro donde las personas realizan otras actividades, entre ellxs quienes venden pescado y otros productos, las mujeres que venden pescado frito y las personas que buscan trabajo. El Puerto de Bagre es el centro de la actividad económica de nuestra comunidad.

Delfín Rivas: Fabricamos nuestras propias atarrayasy barcos. Como pescadorxs pobres, tratamos de ganar autonomía de lxs capitalistas para adquirir nuestros insumos. Esta es quizás la razón por la que nuestra comunidad es altamente colaborativa.

Lxs intermediarixs son un obstáculo para nosotrxs y la angustia diaria para todx pobre pescadorx. Sin la conservación en frío, dependemos de ellxs para llevar nuestros pescados al mercado, pero sus prácticas son explotadoras y extremadamente perjudiciales para nuestra comunidad. No nos pagan casi nada por nuestra pesca.

Pero no nos rendimos, al igual que nuestrxs padres no se rindieron, y tenemos las herramientas necesarias —el río, nuestro oficio y la comuna— para seguir adelante.

Foto: Veenezuelanalysis

Available in
EnglishSpanishPortuguese (Brazil)GermanFrenchItalian (Standard)Arabic
Authors
Chris Gilbert and Cira Pascual Marquina
Translators
Jocelyn Alcantara and ProZ Pro Bono
Date
01.04.2025
Source
VenezuelanalysisOriginal article🔗
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